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La crisis de 2001 y principios de 2002 obligó
a varias de ellas a replantear sus servicios de consultoría,
tanto a empresas como a particulares. Algunos surgieron
con la fuerza de lo nuevo. Otros murieron sin pena ni
gloria. Y unos cuantos fueron rediseñados con
la esperanza de despertar el apático interés
de los clientes.
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Temas como el counseling, gerentes temporales y capacitación
en comercio exterior cobraron impulso en el nuevo contexto.
La búsqueda y selección de personal quedaron
prácticamente atadas a la suerte de la industria
nacional y a una inversión que, en lugar de hacer
foco en las empresas, hace hincapié en los candidatos.
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Nuevos rumbos
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Cuando estalló la crisis y las personas dirigían
su ira a los empleados bancarios, Gloria Cassano, titular
de la consultora homónima, se acordó de
la situación vivida en 1989. Desempolvó
algunos viejos escritos sobre el counseling, que dormían
la siesta en el desván, y los adaptó a
la nueva situación.
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"Los que venían a verme me planteaban que
la situación era crítica, que los empleados
estaban desbordados. Entonces empezamos a organizar
reuniones para contenerlos y tratar de que las reacciones
de la gente no los afectaran", cuenta Cassano.
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Hoy el counseling --una mezcla de psicología
conductista con capacitación-- es utilizado en
grupos gerenciales para formar a los líderes
en el manejo de situaciones críticas.
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"Todas las semanas hay reuniones en las empresas
y les asignamos una tarea. Puede ser la de hacer el
trabajo de otro o de indagar cómo lo perciben
sus colaboradores. En el momento que empezamos lo utilizamos
para apagar incendios. Hoy trabajamos para evitarlos",
define.
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En Emplear, una consultora que se orienta hacia la búsqueda
y selección de personal, la solución que
encontraron para evitar el naufragio en el mar de la
crisis fue invertir el sentido del negocio. Pusieron
proa a los servicios para particulares y a partir de
ahí intentaron reflotar el interés de
las compañías.
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"Nos concentramos en la ayuda brindada a las personas
para buscar empleo, tanto en el país como en
Australia y Canadá", comenta Martín
Szurman, socio consultor de Emplear. También
ofrecieron a las compañías hacer búsquedas
gratuitas, de manera de mover la base de datos de los
candidatos. La receta rindió frutos: los personas
asesoradas lograron insertarse con un costo cero para
las compañías.
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La estrategia de Tiempo Real fue la de no cambiar sustancialmente.
"En la peor época nos dedicamos a escuchar
a nuestros clientes y a contenerlos y, cuando la situación
mejoró, hubo una retribución", dice
Amalia Vanolli, presidenta de la consultora.
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La selección casi se concentró en el sector
industrial, donde había mayor movimiento. "Hay
perfiles que son muy difíciles de encontrar,
que casi no existen. Hacia allí orientamos nuestra
búsqueda."
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Pilotos de tormenta
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A simple vista, la crisis y el contexto enrarecido parecieron
caer justo para Managers, una consultora especializada
en gerenciamiento de cambio. Pero Luis Riva, presidente
de la compañía, confiesa que hubo que
introducir algunos cambios en los servicios que prestaban.
"En épocas de caos, donde no hay reglas
claras, las compañías se resisten al cambio.
Por eso, aunque parezca una contradicción, nuestro
negocio funciona mejor en épocas de mayor previsibilidad",
explica.
.
En la necesidad imperiosa de readaptarse frente al nuevo
contexto, Managers encontró algunos nichos. "Incorporamos
el servicio de abastecimiento estratégico para
ayudar a las compañías a comprar y negociar
mejor, de manera de hacer más eficiente el sistema
de compras y abaratar costos", cuenta Riva.
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A la simple medición del clima laboral --algo
que temían hacer las empresas en medio de la
crisis-- le sumaron la gestión del capital humano.
"No sólo hacíamos encuestas, sino
que también tomábamos una radiografía
integral de la situación de los recursos humanos
en la empresa. Así, muchas compañías
perdieron el miedo a preguntar a sus empleados cómo
estaban."
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En plena crisis, la consultora RGX capacitó
a 2300 personas, algo que parece una historia de ciencia
ficción si se tiene en cuenta que la formación
fue una de las áreas en las que más se
recortó. Sin embargo, suena lógico cuando
el tema central era el comercio exterior.
"Antes de la devaluación nuestro público
eran profesionales del sector, exportadores e importadores
que querían profundizar sus saberes --dice Diego
Frediani, gerente de RGX--. Hoy vienen abogados, contadores
y otros profesionales que quieren dar un servicio adicional
a sus clientes", diferencia. Por lo tanto, hubo
que cambiar contenidos, introducir cursos básicos
de comercio exterior y adaptarse a un público
que no pertenecía al sector.
La crisis puso a prueba la capacidad de maniobra de
varias consultoras. Las que supieron adaptarse y ver
la necesidad de cambio salieron fortalecidas. Otras
murieron en el intento. De eso se trata el juego de
la supervivencia.
Laura Reina
.
El outplacement, en baja
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Entre los servicios que disminuyeron su demanda a partir
de la crisis, casi todos coincidieron en señalar
el outplacement.
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"Ya no hay tantas desvinculaciones masivas y es
un servicio caro -explica Martín Szurman, de
Emplear-. El año último trabajamos bien
en ese aspecto, pero ya casi no tenemos pedidos."
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Amalia Vanolli, de Tiempo Real, sostiene que el outplacement
ahora es casi un lujo que se reserva para casos especiales.
"Hubo un momento en que se empezó a hacer
en niveles medios, pero ahora sólo se aplica
en los directivos. De todas maneras nosotros siempre
lo hicimos de forma artesanal", explica.
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Gloria Cassano también notó que hubo una
merma. "Yo creo que fue una moda y como todas las
modas es pasajera. Quedará reservado para casos
muy específicos", concluye.
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